miércoles, 25 de noviembre de 2015

Ratas.


El mundo está lleno de ratas y esta profesión está llena de tiburones. Es algo que he ido aprendiendo con el paso de los años. Lo ocurrido el pasado fin de semana, un nuevo ejemplo, pero ya nada extraña. ¿Decepciona? Posiblemente, pero no por el hecho, sino por las formas, por la procedencia.

El periodismo está lleno de ego, de personas incompetentes ancladas en unos valores del pasado. Dinosaurios ideológicos que se empeñan en seguir enamorados de unos valores que, les duela o no, han cambiado. Eso sí. Bohemios y poetas de la profesión, pero con Twitter, el lugar donde venderán y recargarán su ego. Bienvenidos al periodismo de la actualidad, damas y caballeros.

Y ese es el problema, que van de románticos, de bohemios, y al final son como todos, o peor. Ratas capaces de señalar públicamente a un compañero de profesión por una tontería mayúscula sólo incrementada por ese dolor propio provocado por el ego. Es así.

Me dolieron las formas, procedentes de un compañero de profesión. Duela o no, me dedico al periodismo deportivo. Duela o no, por suerte, tengo un trabajo. Duela o no, tengo muchos seguidores en Twitter. A partir de ahí, silencio interno por mi parte en la medida de lo posible, y que ladren lo que quieran.

Jamás me he autodenominado periodista deportivo. Jamás, porque oficialmente no lo soy. Pero esos acomplejados que me han señalado en los últimos años se dejan llevar por el ego, por su impotencia. No está bien visto entre ellos (intento no generalizar en la profesión, porque tampoco creo que sea así) que alguien que no es periodista tenga un trabajo (en vez de aplaudir), que trabaje en un gran medio (en vez de felicitar), que tenga más seguidores que ellos (sí, los románticos, los que viven anclados en los valores del pasado quieren muchos followers en Twitter). Es así, creedme. No serviría de nada hacer un post así para mentir.

Ya han sido varias ocasiones en las que periodistas me han dejado caer que mi trabajo no es honrado. En vez de valorar si ese trabajo es bueno o malo, sólo hacen hincapié en que soy un intruso de la profesión (sí, esto me dijo un supuesto compañero al que dejé de admirar esa noche), en que soy un “tuitero” en vez de periodista. Maldito ego de Twitter, en serio.

Imaginad que sois buenos en algo, que os apasiona, que os encanta, pero sin embargo no estáis titulados. No tenéis ese papelito oficial que os acredite que sois X. Pues eso. Cuando han llegado grandes medios a mi puerta será por algo, quiero entender. Pero no, claro, debo pensar en esa gente que sí es titulada y decir a las empresas: “No, no puedo aceptar vuestra gran oferta. No soy periodista”, pese a que mi trabajo sea bueno.

Hoy en día, que os quede claro, muchos de los profesionales que trabajan en medios son comunicadores audiovisuales, gente que ha estudiado Comunicación Audiovisual, y no Periodismo. ¿Por qué? Porque vivimos en la época de lo audiovisual, de lo dinámico, de la polivalencia. Y ésto es un nuevo hándicap para esos bohemios, románticos, que sueñan con trabajar escribiendo columnas, donde sus nombres reluzcan como el oro. Sin embargo, se están quedando atrás, y cuando ven a gente que no es como ellos, pero que es válida, les duele. Es así. Y el error es no reconocerlo. Cada vez hay más “intrusos” válidos, y no se lleva bien. Cosa que, por otro lado, puedo entender, pero no aceptar. Si alguien es válido para algo, se le deben dar oportunidades, no descartarles por un papel oficial.

He tenido muchos compañeros titulados que patinaban, que cometían graves errores, que no tenían poder de reacción, de improvisación, pero claro, debía callarme porque eran periodistas.

Es un tema que me aburre, que me genera una pereza extrema. Y lo que tengo claro es que todo esto es producto de cierta envidia por parte de algunos que, por mucho que luchan, no llegan a sus metas. Y lo puedo entender. Hay que aspirar a grandes cosas, pero si las frustraciones llegan hay que hacer autocrítica, y no señalar a otros que, por lo que sea, sí las cumplen. Y menos públicamente.

Yo estoy muy tranquilo. Debo confesar que no me hizo ninguna gracia, que el domingo no fue un día agradable (por la situación, por la procedencia, por el contexto), pero si algo me caracteriza es la capacidad de motivación y desconexión en casos así. El lunes por la noche ya andaba metido en mil cosas que tengo en mente y que ojalá salgan a la luz pronto, en próximos meses, pese a que habrá gente que le escueza. Es lo que hay. Lo del domingo fue una pausa sentimental, pero ya pasó. Si algo me caracteriza es la capacidad de reacción, y seguiremos luchando, pese a que las cosas no sean fáciles ni cómodas muchas veces.

Seguiremos remando, respetando el trabajo del resto, y posiblemente nunca dañando a gente que yo sí entiendo como compañeros de profesión.


Gracias por la atención prestada.
sábado, 7 de noviembre de 2015

Una nueva forma de seguir eventos deportivos



El mundo de las apuestas deportivas está a la orden del día. Es evidente. Desde que se regularizó elmercado de apuestas en España la expansión de este ámbito de ocio ha explotado de una forma gigantesca y hoy ya es algo normalizado y asimilado que podamos apostar a casi cualquier evento deportivo, ya sea desde nuestra casa, desde nuestro smartphone o desde los cientos de recintos.

Es la excusa perfecta (siempre que llevemos el control de la situación) para añadir un punto extra de emoción a cualquier evento que podamos seguir en directo. No importa que sea todo un Chelsea-Liverpool o un Cambridge United-Bristol Rovers, siempre podremos añadir emoción a un partido que, quizás sin ese punto extra, pasaría desapercibido para muchos de nosotros.

Otros, en cambio, deciden sumergirse en el mundo de las apuestas orientando sus inversiones en otros medios, como pueden ser los casinos. Sin embargo, la evolución de las redes han permitido que sitios web como casino.com permitan al usuario poder disfrutar de un buen momento de ocio desde allá donde quiera, siempre que exista una red de internet óptima. Las opciones se multiplican, ya que el usuario puede, por ejemplo, jugar desde casa al blackjack, a la ruleta, incluso a las famosas tragaperras y multitud de juegos online, sin la necesidad de tener que salir cuando la pereza hace acto de presencia y nos pone barreras para que cambiemos de entorno. Internet está a la orden del día y webs como la comentada permiten al usuario poder disfrutar de un buen rato, siempre con control, en solitario o, por qué no, junto a amigos.

Estos mercados de ocio están en pleno auge, con una progresiva expansión que sigue creciendo año tras año y en cada evento deportivo están más que presentes, llegando a un estado de normalidad que, de otro modo, los usuarios y aficionados al deporte lo tienen asumido y, claro, acaban añadiendo un factor extra a sus eventos determinados. No hay nada mejor ser de un equipo en particular y gritar un gol con todo sentimiento, pero todavía es mejor gritarlo y saber que nuestro bolsillo puede estar ganando dinero en ese mismo momento. Una buena forma (siempre con control, insisto) de ganar dinero siguiendo los deportes que más nos gustan.


Confieso que sigo de cerca clubes menores, del extranjero, casi desconocidos para el gran público gracias a las apuestas deportivas. Ratos muertos, huecos temporales que me hicieron en su día apostar a equipos que viven en la sombra, sirvan de ejemplo Port Vale, DC United o Trabzonspor. Equipos que no sigo tan de cerca como otras grandes ligas, pero que sí me dejo caer por los livescores de turno buscando sus resultados, su posición en la tabla. Es otra forma de seguir el mundo del fútbol, en mi caso, o el deporte en general.
Con la tecnología de Blogger.