Un punto clave se está dando en los principales nombres que suenan en este mercado de verano.
Tanto Neymar, como Kun Agüero, Alexis Sánchez o Hazard tienen características comunes que les están convirtiendo en los principales culebrones de la estación veraniega.
Neymar es el dueño y señor, compartido con Ganso, del Santos brasileño. Al igual que ocurre con Sergio Agüero en el Atlético de Madrid, Alexis Sánchez en Udinese y Eden Hazard en el Lille (ya traspasado al Paris Saint Germain). Son y han sido las auténticas estrellas de sus respectivos clubes, lo que les ha hecho destacar a nivel continental y despertar el serio interés de grandes clubes del Mundo.
Además, su edad. Neymar (19), Ganso (21), Agüero (23), Alexis Sánchez (22) y Hazard (20) promedian entre todos 21 años de edad. Jóvenes valores que no tienen respeto por la presión, a los que poco les importa el fuerte poder mediático que recae sobre ellos. Jugadores que, pese a su corta edad, ya son internacionales con los combinados absolutos de sus respectivas selecciones, y que están llamados a marcar una época para el fútbol en sus países.
Todos, evidentemente, se manejan y sobreviven en la parcela ofensiva del terreno de juego. La zona en la que las grandes estrellas del fútbol mundial destacan, en la que las carantoñas con el balón de cara a la grada, a los flashes y a cada uno de los objetivos de todo el Mundo.
Otro de los puntos comunes son las desorbitadas cifras en materia de millones que se están barajando en cada uno de los casos. Jugadores jóvenes, enormes técnica y futbolísticamente, pero que al igual que son jóvenes tienen mucho fútbol por delante, y al mismo tiempo mucho tiempo para poder. Por lo tanto los conjuntos aspirantes a hacerse con ellos van lentamente, paso a paso para intentar adquirirlos por un precio razonable. Una lógica que los clubes propietarios no quieren entender y evidentemente, ante el poder mediático y deseo de los futbolistas, intentan sacar el mayor provecho posible de la situación.
Jugadores jóvenes, estrellas prematuras que están marcando el comienzo del actual mercado de verano y que, tal y como pasen los días, semanas e incluso meses, irán resolviendo los enigmas de sus respectivos destinos.
Carlos Diarte, más conocido como el 'Lobo Diarte', mítico ex-jugador que militó en el fútbol español en las décadas de los setenta y ochenta en Real Zaragoza, Valencia, Salamanca y Real Betis Balompie, entre otros, falleció este miércoles 29 de Junio en el Hospital Doctor Peset de Valencia a la edad de 57 años fruto de dos tumores que finalmente le ganaron el partido más importante de su vida.
Un jugador querido allá por donde jugó y que siempre estará en los corazones de tantos y tantos aficionados que le vieron jugar.
Paraguayo de nacimiento, Diarte dejó ya huellas en sus comienzos en el Olimpia de Paraguay, donde a la edad de tan solo 16 años despuntó con brillantez y pronto llamó la atención del Real Zaragoza, que se fijó en él y decidió ficharle.
En la capital maña jugaría tres temporadas (1973-76). En 1976 decidió marchar al Valencia, en un traspaso que rondó los 40 millones de pesetas, donde se ganaría junto a Mario Alberto Kempes a una afición que llora la muerte de uno de sus jugadores más destacados en la historia del conjunto valencianista.
Tuvo un paso fugaz de tan solo una temporada por Castilla y León, defendiendo los colores de la UD Salamanca, para fichar una temporada después por el Real Betis Balompie, donde jugaría tres temporadas antes de marcharse al fútbol francés para militar en el Saint Ettiene.
Tras jugar tres temporadas en el campeonato doméstico francés, decidió que había llegado el momento de volver a su país natal y retirarse en el año 1987, poniendo así fin a una carrera futbolística de 18 años como profesional.
Lobo Diarte, tras su retirada, no se alejó del fútbol y se convirtió en entrenador, compaginándolo con sus dotes de poeta. Filósofo, bohemio y espiritual, tres términos que describen al Carlos persona, el ser alejado de los terrenos de juego.
Su físico alto y robusto le permitían llegar al area rival con grandes facilidades, lo que le hicieron destacar como un delantero con un gran olfato goleador.
Su paso por Valencia fue de más a menos. En sus inicios la parroquia de por aquel entonces Luís Casanova, se entregó al cien por cien por su espectacular rendimiento, pero tal y como íban pasando los meses su relación con la noche valenciana fue en aumento, lo que acabó por molestar en gran medida al entrenador Pasieguito (también fallecido desde el año 2002) y le obligó a marcharse del conjunto blanquinegro.
La doble cara de un crack del fútbol, de una estrella que lo tenía todo y que su personalidad le acabó por hacer salir por la puerta de atrás del Valencia.
Como entrenador destacó como ayudante técnico del Valencia y equipos de menor nivel como el filial del Atlético de Madrid, Nàstic de Tarragona, Calpe, UD Salamanca y ya a última hora llegó a dirigir a la Selección de Guinea Ecuatorial.
Dos tumores le privaron de seguir relacionado al mundo del fútbol. Así, sus últimos días de vida los pasó ingresado el Hospital Doctor Peset de Valencia luchando contra su propia vida. Finalmente, no pudo luchar contra la enfermedad y falleció.
Se va un genio del fútbol, un astro de los que destacan en el campo cuando más se les necesita, capaces de instalar el miedo en las defensas rivales. Una institución para varios clubes españoles, que colocan el luto en sus respectivas rutinas.
Fútbolprimera se une al pésame a la familia y a los clubes implicados.
Descanse en paz.
Si a día de hoy hay un equipo que se caracteriza por la irregularidad, por la incerteza y un descontrol prácticamente absoluto es el Atlético de Madrid.
La grandeza para unos, lógica para otros, del fútbol permite que un club que logra un doblete europeo tan solo un año después esté luchando tanto deportiva como institucionalmente por lograr una tranquilidad que cada semana que pasa parece más lejos.
Una noticia saltaba a la luz a mediados del mes de Mayo cuando desde Inglaterra se afirmaba que David De Gea se había comprometido con el Manchester United para defender la portería de los red devils a partir del próximo mes de julio, justo después del Campeonato de Europa Sub-21.
La noticia corrió como la pólvora y las consecuencias en materia de opiniones, informaciones y demás tipo rumores subieron como la espuma, colocando al joven portero madrileño de 20 años en el punto de mira total de todo tipo de especulaciones e interrogatorios.
Tanto Atlético de Madrid como el propio jugador negaban en todo momento el acuerdo, pese a que el mismo Sir Alex Ferguson se atrevía a afirmar en rueda de prensa que el acuerdo era total en torno a los veinte millones de euros.
Ahora, el conjunto del Manzanares estudia múltiples relevos para la portería rojiblanca, que deberá busca un sustituto que llene con total garantías el gran hueco dejado por De Gea.
El Atlético de Madrid cuenta en su agenda de nombres varios candidatos de cara a defender la porteria la próxima temporada, entre los que destacan por encima del resto Joel, Asenjo, Diego López, Diego Alves y Pepe Reina.
Los dos primeros son los principales candidatos a estar la próxima temporada en el Vicente Calderón, precisamente porque son porteros ya de la primera plantilla colchonera y en principio no tienen idea de ser transferidos ni por su parte ni por voluntad del club.
El caso de Joel ya se comentó en el mes de Febrero, cuando la salida de De Gea eran tan solo un mero rumor, pero su papel en esta plantilla parece ser determinante en esta próxima temporada que dará comienzo el próximo de Agosto.
Su compañero, Sergio Asenjo, ha visto como su papel en el fútbol español ha decaído de manera importante. Su gran temporada en el Real Valladolid hace tres años le valieron para convertirse en nuevo guardián atlético, pero la mala suerte en forma de lesiones sumado a un ascendente David De Gea que subía a la primera plantilla le colocaron en el segundo plano mediático y se convirtió finalmente en el suplente de David.
Su situación era curiosa, ya que llegó como una joven perla por la que el Atlético de Madrid pagaba en torno a cuatro millones de euros y pronto comenzó a ver como un jovencísimo David De Gea le arrebataba el puesto. Más curioso todavía era ver como en el combinado español Sub-21 era Asenjo el guardameta titular por delante de De Gea, una situación inversa a la que se vivía en el conjunto rojiblanco.
Por si las opciones de casa no fueran válidas el club ha tanteado tres opciones por las que podrían hacer un esfuerzo económico.
El primer nombre en aparecer fue el de Diego López, que podría dejar el Villarreal para enfundarse los colores del conjunto colchonero. Un guardameta que hace buen uso de su gran altura, ya que mide en torno a los 1,95 metros, excelente en el juego aéreo, uno de los mejores en el uno contra uno frente a los delanteros rivales. Próximamente será normal poder verle en las convocatorias del seleccionador Vicente del Bosque. Una gran opción para la portería.
Un nombre que en un principio se descartó fue el de Diego Alves, ya que presumiblemente cerró su traspaso por el Valencia para la próxima temporada. Sin embargo, pese haber finalizado la temporada en el fútbol español, sin tener compromisos con Brasil, la presentación del portero con el conjunto de Mestalla todavía no se ha producido, lo que presenta su traspaso como una operación fantasma que presuntamente se cerró en su día pero que a día de hoy nadie sabe nada. Uno de los porteros más destacados del fútbol español. Un especialista bajo los palos defendiendo lanzamientos de penalti. Buena estirada, reflejos más que excelentes. Una opción interesante, pero que lleva con él la incerteza de no haber sido presentado todavía, como ha ocurrido por ejemplo con Rami, nuevo jugador del Valencia, que fue presentado hace unos días en la capital del Turia.
David De Gea ya ha viajado a Manchester, ya que fue cazado por los fotógrafos, y su fotografía ya ha dado multitud de titulares tanto en Inglaterra como España, lo que deja evidencia clara y directa del acuerdo entre clubes.
Así, el Atlético de Madrid suma una más que importante baja que se une a la de Ujfalusi y los rumores cada día más evidentes de salidas como las de Agüero o Reyes, entre otros.
Artículo publicado en Fútbol Primera
Mucho se ha hablado en las últimas temporadas del potencial de una de las canteras más fructíferas que se conocen actualmente. Mucho se habló en su día de Giovani Dos Santos, un futbolista criado en la Masía que debió buscarse la vida lejos de Can Barça y que a día de hoy, a sus 22 años, se ha convertido en una de las perlas del fútbol europeo y mundial.
Su salida le llevó hasta White Hart Lane, donde, tan solo una temporada después, salió en calidad de cedido al Ipswich Town. Volvería a final de temporada a las filas de los spurs, pero no acabaría de contar con los minutos necesarios acabando nuevamente fuera del Tottenham Hotspur con destino la Superliga Turca y con el Galatasaray como su nuevo equipo. Volvería a su club propietario pero seguiría sin convencer, lo que le llevaría en el pasado mercado de invierno a recalar en las filas del Racing de Santander, volviendo así de nuevo a la Liga BBVA, convirtiéndose en uno de los revulsivos necesarios e importantes del conjunto cántabro en la Segunda Vuelta.
Uno de los pocos aciertos que se reconocen en la ciudad de Santander del propietario Ali Syed, del cuál se critica prácticamente todo a día de hoy al verse envuelto en cientos de acusaciones de estafa y por seguir sin hacer acto de presencia en una plantilla a la cual se le debe dinero.
Giovani Dos Santos, un joven extremo que pese a su juventud ya cuenta a sus espaldas con una auténtica odisea en materia de clubes. Un joven que ha sabido acoplarse a las condiciones de cada momento y que parece haber encontrado la luz futbolística que tanto añoraba desde su salida del filial del FC Barcelona allá por el año 2007.
Un extremo zurdo de los que pocos quedan, nada corpulento, sus 1,75 metros le permiten desequilibrar al rival con un más que interesante movimiento de piernas. En su etapa como racinguista destacó su perfil goleador, logrando su mejor marca como profesional tras anotar cinco goles en catorce encuentros.
Era curiosa su situación, ya que no acababa de destacar en cada uno de los clubes en los que recalaba, sin embargo era un fijo del combinado azteca, donde llevaba a cabo grandes actuaciones arrancando desde atrás y sumando rivales a sus espaldas. Su particular estilo puede asemejarle, desde las evidentes distancias futbolísticas, al juego de Leo Messi. Conduce la pelota en cortito y pegada al pie como los ángeles, digno de un crack que con tan solo 22 años está llamado a lograr grandes cosas en el futuro si la regularidad que tanto ha faltado en sus últimos cuatro años se lo permite.
Actualmente, tras convertirse en Campeón de la Copa de Oro con su selección, México, frente a Estados Unidos en una gran Final por 2-4 y en la que logró uno de los mejores goles del torneo, vuelve a ser jugador del Tottenham Hotspur, que en principio seguirá sin contar con sus servicios y se convierte así en uno de los jugadores más apetecibles del mercado europeo.
Clubes como Sevilla, Espanyol o Zaragoza ya han preguntado por él, pero sus 3 millones de euros han frenado un traspaso que más tarde o más temprano le hará salir de manera definitiva de Inglaterra.
En cortito y al pie: Sergio Agüero. ¿Porqué?, tal y como se preguntaría el siempre polémico José Mourinho, sencillamente porque es el que más le conviene a día de hoy al Real Madrid.
Un jugador ya formado, que sabe cómo reaccionar ante cualquier situación, que se ha acoplado a la perfección al viejo continente tras dar el salto procedente de Independiente y que evidentemente conoce la Liga Española, el verdadero nivel de la Liga BBVA.
Un golpe de efecto en el mercado español, un golpe sobre la mesa advirtiendo al FC Barcelona del nivel adquirido y sobretodo, tras dar el propio jugador el importante paso adelante de querer abandonar públicamente el Atlético de Madrid, robar futbolísticamente una de las piezas claves del eterno rival de la capital española.
Un futbolista que destaca por su particular físico. Ancho de caderas se ajusta a la perfección en su juego, desequilibrando al rival con regates dignos de una estrella de su nivel. Un delantero que cuenta con el olfato goleador por poder pelear por el pichichi y por llevar al Real Madrid a plantar seriamente cara al FC Barcelona en busca de retornar a su mejor nivel.
Neymar, delantero brasileño de 19 años que milita en el Santos, es el otro claro candidato a recalar en las filas del Real Madrid para la próxima temporada.
Su excelente calidad, extravagancia sobre el terreno de juego, su prematura edad, gran olfato goleador, regates de fantasía, le convierten en unas de las más interesantes perlas del actual mercado de fichajes.
Un jugador catapultado mediáticamente por sus particulares peinados, por alguna que otra rabieta que deja evidencia de su inmadurez, por sus inverosímiles regates, en ocasiones excesivos, pero sobretodo por un olfato goleador que le colocan un escalón por encima de Robinho, al que se le ha comparado desde el primer día que comenzó a sonar para el conjunto de Concha Espina.
Ahora bien, ¿quién es más favorable para el Real Madrid?
Por edad tienen una diferencia de cuatro años entre ambos, aspecto que a priori cuenta con más ventaja el joven delantero del Santos.
Sin embargo, la edad no es mayor problema para Sergio Agüero, ya que tiene 23 años tan solo y su futuro es más que esperanzador.
La vida en el area a priori es similar en lo que a olfato goleador se refiere, sin embargo, el desnivel entre fútbol europeo y brasileño hace recaer la balanza a favor del argentino. Un jugador ya consagrado en el fútbol doméstico español y del viejo continente que ya es considerado uno de los mejores delanteros del Mundo.
Un jugador consagrado frente a una gran promesa. Un futbolista que sabe contenerse frente a otro que deja imágenes para olvidar, fruto seguramente por su inmadurez.
La comparación no deja lugar a dudas. Sergio Agüero está un escalón por encima.
¿Quién logrará convencer al Real Madrid? Agüero, Neymar, Maradona, Pelé, el fútbol...
Artículo publicado en Fútbol Británico
Líderes dentro y fuera del campo, auténticos fenómenos de masas, ídolos de todo un estadio. Los capitanes de cada uno de los conjuntos que existen en el planeta fútbol son los elegidos tanto por veteranía como carisma para representar a todo un equipo tanto a nivel institucional como deportivo.
Su peso dentro del vestuario supone que sus palabras siempre se lleven a cabo con el fin de alentar y dejar en el mejor lugar a su club.
Steven Gerrard, eterno capitán del Liverpool, parece no haber entendido alguna de las premisas comentadas anteriormente. Eso es lo que parece dar a entender después de las últimas declaraciones en las que afirmaba que “el principal objetivo debe ser acabar entre los cuatro primeros y así poder volver a la Champions League”.
Un club del prestigio a nivel continental con el que cuenta el Liverpool, ¿debe mostrar mensajes de este tipo? Es cierto que el capitán red posee un alto porcentaje de razón en sus palabras. Tras las últimas temporadas en las que han bajado su nivel en lo que a títulos y poderío se refiere es normal que el mensaje, siendo sinceros, sea ese, el de la prudencia, el de marcarse objetivos alcanzables. Sería de locos pensar en aspirar al trono del Manchester United (más todavía después del golpe moral e institucional que ha consagrado la era Ferguson al frente de los red devils).
Sin embargo, como ocurre en España con Real Madrid, que pese a su actual situación respecto al Barcelona siguen vendiendo temporada tras temporada ilusión, el Liverpool no ha decidido tomar ese camino, prefieren ir por el camino de la prudencia, del pasito a pasito en busca de lograr un objetivo alcanzable que satisfaga las necesidades a final de temporada, tras quedar fuera de competiciones europeas.
El encargado de mandar este mensaje de calma ha sido Gerrard, el emblema del club.
Sin embargo, después de casi cinco años sin lograr un solo título (Temporada 2005-06, FA Cup) y con multitud de fracasos deportivos tanto a nivel doméstico inglés como a nivel del viejo continente, el mensaje no debe ser ese. Tras caer en la batalla deportiva frente al Tottenham Hotspur en la recta final de la temporada, el mensaje debe ser claro, aspirar a todo, con las ilusiones renovadas, sin miedo al cambio, ya que la dinámica ya es negativa de por sí en los últimos años y no deben escatimar en titulares para devolver la ilusión a una afición que llegó a creer en el objetivo europeo con las llegadas de Luís Suárez y Andy Carroll.
¿Por qué en el fútbol hay que ser tan correctos? Un viejo conocido y rival de los de Anfield también se lo ha preguntado esta temporada, ¿por qué?
Ahora bien, si se logra el objetivo todo estará correcto pero, ¿y si no ocurre? Volverán a vender humo como ocurre cada vez más en todos los clubes europeos. El mismo cuento de siempre.
Nadie es perfecto, pese a que la fachada del edificio, la estética, la imagen diga lo contrario. El FC Barcelona, tampoco.
La mejor generación de futbolistas de la historia es evidente que ha salido de la cantera barcelonista. Criados cerca de las inmediaciones del Camp Nou en conjunto barcelonista ha logrado sacar y formar a muchos de los que hoy son considerados Mejores Jugadores del Mundo, y que para muchos forman el Mejor Club del Mundo.
Los más que éxitosos logros del Barcelona en las últimas temporadas ha elevado a los cielos futbolísticos a la institución de la ciudad Condal. Sin embargo, sus éxitos no han querido que quedaran ahí sino que la lucha con el Real Madrid ha alcanzado porcentajes más que importantes a nivel deportivo y tensos a nivel institucional.
Una de las críticas más consumadas en los últimos tiempos es la idea de que el FC Barcelona se basa en la cantera y el Real Madrid en la cartera. Una comparación manipulada y trasgiversada por los medios que defienden el sentiment culé por encima de todo y que poco caso están haciendo este mismo verano a la más que segura salida de las perlas de la cantera azulgrana.
La crítica más repetida ha sido unánimemente el poco uso e importancia de los jugadores de la cantera madridista y que veían así como sus únicas aspiraciones eran la de destacar en categorías inferiores y encarar la puerta de salida para seguir progresando a niveles mayores. Una gestión que desde Concha Espina ha sido defendida basándose en que se llevaba a cabo un beneficio en materia económica.
Dos planteamientos respetables. Uno cuenta con los de casa y otros con los de fuera. Unos se autoabastecen y otros buscan mejoras lejos de sus fronteras.
Sin embargo, todo esto que se ha criticado en la última década, principalmente desde que Florentino Pérez llegó al Santiago Bernabéu allá por el año 2000, se ha visto revertido en el FC Barcelona.
Las arcas del club están vacías. No hay dinero suficiente para apostar por los tres grandes nombres que se han presentado para este verano. Alexis Sánchez, Cesc Fábregas y Giussepe Rossi, tres grandes nombres que aspiran a comienzos de verano a convertirse en nuevos jugadores del conjunto azulgrana.
Al parecer, las cifras que se manejan desde el entorno del club son 45 millones de euros para fichar y ya de primeras el traspaso del chileno Alexis Sánchez va a cerrarse en torno a los 30/35 millones de euros, lo que dejan escasos 10 para fichar a los dos jugadores restantes. Algo falla, o no.
Es aquí cuando ese error histórico del rival, cuando esa estrategia que se veía desde la capital catalana como un menosprecio por los suyos es la medida precisa y necesaria para abarcar las pretensiones que formarían una máquina más perfecta todavía si cabe.
Algunas de las perlas barcelonistas deberán salir del club por dos razones, tanto a nivel deportivo en busca de seguir progresando, como a nivel económico en busca de los capitales necesarios para poder abarcar los jugadores que están en la agenda de la directiva.
Así, dejando de lado a la seña de identidad que han ido vendiendo en los últimos años, pero claro está, la perfección futbolística seguirá estando por encima y la salida de canteranos se venderá (o intentará al menos) como algo positivo para el club barcelonista tras años de críticas a la gestión de cartera llevada a cabo por Florentino Pérez.
Una vuelta a la tortilla de la Masía que salpica a la gestión del FC Barcelona y que, tal y como pase el tiempo, mostrará resultados positivos o negativos.
Cómo cambian las tornas, que injusto es el mundo del fútbol. Manuel Llorente llegaba a la presidencia del Valencia hace dos veranos y como primera medida de peso que llevó a cabo fue la de no traspasar a David Villa al Real Madrid en una operación que se encontraba cerrada entre ambas instituciones.
Un gesto de autoridad que la afición valencianista ensalzó a los cielos. El salvador de la delicada situación institucional del Valencia había llegado.
Manuel Llorente, la misma persona que una temporada después vendió al delantero asturiano por una cantidad menor y a un rival que ya era de por sí superior, y que de esta manera no hacía sino seguir bipolarizando el campeonato español. Sin embargo, no quedó ahí, ya que ese mismo verano David Silva sería traspasado al Manchester City.
Las necesidades económicas del club de la capital del Turia obligaron a desprenderse de dos de sus principales estandartes.
Sin embargo, pese aquel primer paso de autoridad, este verano todo se ha vuelto a su contra, y no porque haya vendido a ninguna estrella. El problema ha llegado cuando un fichaje que al parecer estaba cerrado se ha escapado en un movimiento fugaz con destino París a las filas del Paris Saint Germain.
Al parecer una conversación intensa entre Laurent Blanc y el delantero francés hizo que finalmente el atacante se decantara por seguir una temporada más en la Ligue 1, dejando de lado incluso la posibilidad de disputar la próxima edición de la UEFA Champions League.
Pero vamos a ver, Llorente no tendría tan bien atado al jugador, sino una actuación así no podría haberse hecho, o al menos, ahora el Valencia podría denunciar el incumplimiento de un precontrato. Por el momento la directiva blanquinegra no se mueve, no da noticias sobre el no traspaso de Gameiro, pero la afición valencianista sí ha hablado, y evidentemente han dejado claro su descontento con la operación.
Pronto llegaron los calificativos negativos contra el presidente. La importancia tanto a nivel deportivo como institucional es lo que desean que se instaure de una vez la afición. Sin embargo, hechos como éste no hacen sino complicar, un verano más, la situación del conjunto de Mestalla.
Curioso, tan solo el fútbol puede hacerlo, pero Manuel Llorente ha pasado de ser el salvador, el hombre capaz de pararle los pies al prepotente Florentino Pérez, a tener que dar explicaciones por la pérdida de un jugador que estaba llamado a ser valencianista.
El fútbol y el Valencia son dos casos que hay que estudiar muy de cerca. Cosas extrañas ocurren en ambos, pero lo que queda claro es el que el pasado no cuenta en el fútbol, y en equipos como el Valencia, mucho menos.
Atlético de Madrid, ese club que suele estar relacionado directamente a la polémica, a la irregularidad. Después de hacer un doblete más que merecido con UEFA Europa League y Supercopa de Europa la Temporada 2010/11 se convirtió en una auténtica odisea que finalmente se tradujo en una clasificación para Europa la próxima temporada que ha maquillado una campaña más polémica que fructífera.
Las continuas tensiones entre el técnico Quique Sánchez Flores y Diego Forlán, las protestas de la afición rojiblanca frente al palco y demás declaraciones han mantenido al club del Manzanares en el punto de mira de todo tipo de críticas que han borrado por completo cualquier tipo de elogio por los títulos europeos.
Pues bien, tras lograr la clasificación europea Sergio Agüero abrió la Caja de Pandora y desató la locura institucional.
Sus abiertas y públicas declaraciones en las que afirmaba querer salir del Atlético de Madrid han hecho relacionarle a multitud de clubes europeos, entre ellos el Real Madrid. Una operación que cada día que pasa adquiere mayor importancia y mayor peso, y que si nada extraño ocurre se convertirá en realidad.
Una situación que ha dejado tocada, muy tocada a la afición rojiblanca y que ya se ha convertido en rutina. La fuga de líderes, de estrellas es ya un hecho asumido en el Vicente Calderón, pero jamás se perdonaría un traspaso al eterno rival de la capital española.
Si a estos le sumamos la más que segura salida de David De Gea con destino Manchester hace que se presente una temporada más que tensa, donde no se perdonará el más mínimo detalle, en la que todo se mirará con lupa en busca de hacer ver su claro descontento hacia la directiva.
Para ello, el elegido, tras marcharse Quique Sánchez Flores, es Gregorio Manzano, que se ayudará en la parcela técnica de dos ex-jugadores atléticos como Vizcaíno y Rubén Baraja. La llegada de ex-futbolistas que han militado en el conjunto rojiblanco no queda ahí, ya que a hace unos días llegaban de manera oficial personalidades como José Luís Pérez Caminero, que intentará refrescar la imagen institucional de un club que deja de lado lo deportivo en su actualidad y la balanza recae sobre lo extradeportivo.
Como siempre, como cada verano multitud de nombres son los que se relacionan al conjunto atlético, pero ninguno parece hacer sombra a la más que segura salida de Agüero. Todo esto con la incerteza del futuro de Diego Forlán, un delantero que en la recta final de la temporada era el favorito para dejar el club y que a día de hoy nadie habla de su situación.
Atlético de Madrid, una vez más, la misma historia de siempre.
Sandro Rosell se convertía en presidente del Barcelona el pasado 1 de Julio de 2010 tras ser elegido por los socios del conjunto azulgrana en las elecciones a la presidencia.
Una candidatura vencedora que proclamaba el cambio de ciclo mandatario, rompiendo con la filosofía sensacionalista que llevaba a cabo la anterior directiva con Joan Laporta como principal representante.
Los continuos titulares en relación al catalanismo y al victimismo o la soberbia (del "tritranquilo" al "hexatranquilo" pasando por "la caverna mediática") quedaban a priori enterrados con la entrada del actual presidente barcelonista. El Barcelona volvería al estado de calma y sumisión que tanto añoraban los aficionados culés, sobre todo fuera de Catalunya, ya que sus figuras habían quedado algo erosionadas al sobreponer al pueblo catalán sobre el resto de España y del Mundo.
Nada más allá de la realidad. Aquel cambio duró meses. La tranquilidad y cortesía de las primeras semanas fue cogiendo tono de nuevo tal y como se íba acercando el comienzo de temporada y posteriormente el transurso de las jornadas.
Las declaraciones de José Mourinho con orientación siempre a Can Barça acabaron por quitar la máscara a Sandro Rosell, que comienza a asemejarse a su predecesor hasta hacer públicos titulares como el de hoy.
En una semana marcada por el parón por compromisos internacionales, en una semana en la que el tema de conversación ha sido la decisión de la jueza de anular la huelga, ha sido cuando el máximo mandatario del Barcelona ha vuelto a la carga sin provocación previa.
Así, durante un acto contra la pobreza y el hambre, dejó el titular "Apuesto por un 5-0 en la Final de Copa para no perder la costumbre". Palabras, al menos, que esconden un alto porcentaje de provocación.
Si antes prefería callar, o llevar declaraciones alejadas de la polémica, ahora Rosell sorprende a conocidos y extraños. Ya no es el presidente ejemplar que elogiaba a los suyos sin faltar a terceros, aquel mandatario que se caracterizaba por su natural cordialidad.
José Mourinho, con su llegada al eterno rival, ha elevado a su máxima potencia la rivalidad entre Real Madrid y Barcelona, lo que ha acabado incluso modificando el carácter y presencia de Sandro Rosell.
Tal es así que ya han sido varias las ocasiones en las que el actual presidente catalán ha dejado de lado el protocolo y ha entrado en acción con titulares como "Estoy muy cabreado, iremos hasta el final", haciendo referencia al caso de dopaje que saltó hace unas semanas, "Estoy muy contento porque mi técnico y mis jugadores hablan en el terreno de juego", mandando un dardo envenenado a las siempre polémicas ruedas de prensa del técnico portugués del Real Madrid, o "Nunca ficharía a Mourinho", dejando claro que su técnico es Pep Guardiola y jamás ficharía al entrenador del eterno rival.
Algo ha cambiado, llegaba el cambio y poco a poco se está convirtiendo en un paso hacia atrás con titulares del mismo índole como los que tanto y tantas veces se le criticaron a Joan Laporta en sus ocho años como máximo dirigente barcelonista.
La llegada de uno de los que ya es considerado enemigos del barcelonismo, José Mourinho, sumado a la presión del cargo y las numerosas estrategias que se crean para intentar tumbar al mejor Barcelona de la historia han hecho que la presidencia barcelonista haya reculado hasta tiempos pasados, vendiendo el mismo ideal y exponiendo las mismas declaraciones siempre con destino Madrid.
Los socios del Barcelona votaron el cambio que tanto promulgó el presidente catalán durante la campaña electoral, premisa que todavía no se ha cumplido y que va adquiriendo tonos que tanto recuerdan a la etapa de Joan Laporta.



































