Era el partidazo de la noche europea compartiendo protagonismo con el Liverpool-Benfica. Se trataba de dos conjuntos españoles (lo que aseguraba un representante del fútbol nacional en semifinales). Se trataba de un duelo de goleadores que reunía a orillas del Manzanares a cinco de los mejores atacantes de la Liga BBVA y porqué no, de Europa. Se trataba de un encuentro entre dos equipos con historia del fútbol español. Finalmente no, no defraudó.
El trepidante, emocionante, polémico, vibrante final el que se vivió en el encuentro Atlético de Madrid-Valencia CF que deja un sabor de boca interiormente equivocado.
Las sensaciones por el dinámico final de encuentro dejaron en el Valencia CF un estado de malestar, un estado de impotencia que si se analiza en frio se pueden obtener resultados que varían en un alto porcentaje.
Antes de comenzar.
Sí, el Valencia CF sufrió un arbitraje curioso, lamentable, triste, innapropiado de una competición de la categoría de la UEFA Europa League, pero sobretodo preocupante. ¿Preocupante porqué? Pues bien, preocupante por los dos graves errores que se cometieron en contra del conjunto de Unai Emery que pudieron modificar de manera notable el resultado final de la eliminatoria. Preocupante porque ambos errores fueron ya no del colegiado principal, sino de los denominados colegiados de área (sí, esos innovadores árbitros que Michel Platini instauró en esta competición para evitar este tipo de errores), pero sigue quedando en evidencia esta medida de la UEFA.
Dos claros penaltis, uno de Domínguez por mano dentro del área y un segundo de Juanito a Zigic, evitan en cierta medida que el Valencia CF no esté en las semifinales de la UEFA Europa League.
Los minutos finales de encuentro acentúan el malestar valencianista, pero hay un suceso evidente que se quiere ocultar con la polémica.
El Atlético de Madrid fue superior al conjunto de la capital del Turia. No fue inferior en el encuentro de ida y en el encuentro de anoche en el Vicente Calderón estuvo por encima de un Valencia en ocasiones desaparecido y en otras ausente.
Parece ser que el colegiado tan sólo se equivocó a favor del Atlético de Madrid, sin embargo se pudieron contabilizar hasta dos acciones irregulares que el colegiado no señaló. Se trata de un posible penalti de Jordi Alba a Ujfalusi en el primer tiempo y un gol de Diego Forlán que el juez de línea anuló por fuera de juego inexistente.
Es triste, produce tristeza la imagen de los jugadores del Valencia CF reclamandole desesperadamente al colegiado Florian Meyer el clamoroso penalti que no pitó y a continuación la soledad del primer plano de Nikola Zigic, la soledad de un delantero letal en el juego aéreo que ve como le hacen el penalti más claro de su vida, que le desquebrajan la camiseta, que le dejan el pecho al descubierto y seis, nada más y nada menos que seis, colegiados son incapaces de ver. Es triste.
Al igual que las cálidas declaraciones de los jugadores valencianistas al término del encuentro el resumen del encuentro deberían analizarse hoy, volver a ver el encuentro y darse cuenta que el éxtasis en forma de polémica del final del encuentro contiene una parte equivocada. Esa parte en la que los sentimientos y la fuerza que despierta el fútbol entran en juego y desatan la tensión.
¿Tiene algo que ver Platini en las dolorosas decisiones que toman los colegiados precisamente contra equipos españoles? Vienen pronto a la cabeza encuentros como el Liverpool-Atlético de Madrid de la pasada temporada o el encuentro de ida de Octavos de Final de la UEFA Europa League que enfrentó precisamente en Mestalla a Valencia CF y a Werder Bremen.























Buen artículo. Tienes razón cuando sugieres que el sistema de justicia x 6, diluye las responsabilidades de los trencillas, pudiendo generar un "Si el no dice nada yo no la voy a liaar"....
De todos modos y por mucho que se haya sugerido en otros momentos, no me parece responsable hablar de Platinarato.
Gran trabajo, Gracías.
Facultad de Justicía Futbólogos, Derecho Penal y Árbitros