Para una parte de la opinión pública es el mejor jugador del mundo, para la otra es el segundo en beneficio de Cristiano Ronaldo. Para la FIFA es oficialmente Lionel Messi el jugador que ostenta este privilegio y viendo sus actuaciones esta temporada, y especialmente en las últimas semanas, lo tiene más que merecido.
Agilidad, velocidad, desparpajo, aceleración, impecable conducción del
balón, zurdo. Lionel Messi es sencillamente imparable. En cada ocasión, en cada jugada personal deja atrás a diversos rivales y si a éstos se les pasa por la cabeza pararlo su castigo suele tener relación con cartulinas.
En la opinión pública ya corría desde hacía tiempo que el nivel del FC Barcelona había sufrido un desgaste respecto a la temporada pasada (sí, pese a resultados como el de anoche frente al Sttutgart o el del pasado domingo frente al Valencia CF) y su rendimiento de la presente temporada era fruto del grandísimo estado de forma de Lionel Messi.
Es evidente que el delantero argentino está cuajando su mejor temporada como futbolista profesional del FC Barcelona, pese al grado de dificultad que esto conlleva por su gran rendimiento en los últimos años. Sus 22 goles en la Liga BBVA y sus 4 goles en la UEFA Champions League le están consagrando como uno de los jugadores más en forma del continente europeo junto a Cristiano Ronaldo, Gonzalo Higuaín o Wayne Rooney, y es evidente que el conjunto azulgrana lo nota.
Su rendimiento goleador está dejando anodadados a conocidos y extraños. Sus 26 goles hasta la fecha son extraordinarios para un jugador que supuestamente actúa en la posición de extremo y no de delantero puro.
El handicap con el que cuenta el jugador argentino es su rendimiento con la Selección Argentina. Sus defensores aseguran que es culpa de un erróneo planteamiento táctico por parte de Diego Armando Maradona que resta libertad al juego del astro de Rosario. Sus detractores afirman que cuando de su lado desaparecen Xavi Hernández y Andrés Iniesta el crack desaparece del terreno de juego. Lo que está claro y es evidente que entre el Lionel Messi que se ausenta con la albiceleste y el crack que explota en cada encuentro con el FC Barcelona hay una diferencia abismal.
También es cierto que la actitud de sus aficiones, tanto argentinos como barcelonistas, son muy diferentes. Es impensable que en Can Barça se le insulte o se le deseen cosas negativas como ocurre cada vez que se disputan compromisos internacionales de la albiceleste.
Sus comparaciones con Diego Armando Maradona siguen siendo evidentes, sin embargo, desde la llegada del actual seleccionador argentino su comparación ha sufrido una degradación, ya que como afirman desde el país sudamericano el rendimiento con el combinado nacional argentino está muy por debajo de su mejor nivel. Todo lo contrario que Maradona, que consiguió sus principales éxitos como jugador entre otros con la Selección Argentina.
El 10 azulgrana es el principal estandarte de un FC Barcelona que está llamado a coronarse nuevamente campeón de Europa, dejando atrás la leyenda urbana que afirma que el campeón de Europa no revalida título y con el mayor estímulo que se le ha presentado en la historia del conjunto barcelonista, ganar la UEFA Champions League en el estadio Santiago Bernabéu.




































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