Tras cerrar el mejor año de toda la historia del FC Barcelona, en la que el conjunto azulgrana ganó el más prestigioso sextete que jamás haya pisado el césped del Camp Nou, tras haber llegado como tapado al banquillo del estadio azulgrana procedente del filial barcelonista, la figura de Pep Guardiola está día sí y día también en el centro de atención de la actualidad futbolística.
Su actual estado de desconcierto, o al menos el que intenta hacer ver a los medios de comunicación, es el tema principal de las tertúlias diarias al ver que su situación dentro del club de la ciudad Condal es cada vez más invisible, pero eso sí, de puertas del vestuario para adentro es el auténtico líder de un vestuario que se ha transformado en tan sólo un año desde la más desastrosa situación hasta alzarlo al más alto punto del panorama futbolístico internacional.
Pep se caracteriza por su tranquilidad, conservadorismo y su humildad (o al menos es la imagen que desea dar) pero sin embargo en las últimas fechas ha dejado declaraciones que hacen dudar sobre su futuro al frente del banquillo del FC Barcelona y nombres de grandes clubes europeos ya comienzan a relacionarse con el entrenador de Santpedor, tales como AC Milan o Manchester United.
El entrenador barcelonista nunca ha sido directo y claro respecto a su hipotética renovación. Desde la parte conservadora de la directiva del FC Barcelona se afirma que la renovación está cerrada pero no se hace pública para no desviar la atención de la plantilla que debe estar centrada hasta final de temporada. Sin embargo, la otra cara de la moneda afirma que su situación en el club es desesperante. Estas voces afirman que Pep Guardiola no está a gusto, que se siente solo. Esta parte puede tener argumentos claros que la apoyen, como por ejemplo la política de fichajes de las dos últimas temporadas. Pep Guardiola ha pedido fichajes y
finalmente llegaron los que quisieron desde la directiva. Además, la incorrecta actuación de Joan Laporta referente a la ideología del conjunto culé ha hecho que entre entrenador y presidente se haya abierto una brecha y su relación, según se afirma desde el entorno de ambas figuras.
Una de las bases de esta corriente fueron las lágrimas de Pep Guardiola tras la consecución del Mundial de Clubes en el pasado mes de diciembre en Abu Dabi. ¿Fueron lágrimas de presión, de incerteza respecto a su futuro?, ¿Fueron lágrimas de desahogo tras un año inigualable?
El futuro de Pep Guardiola, pese a que parece algo inexplicable teniendo en cuenta el éxito logrado por el conjunto barcelonista, es tema de debate y su situación parece estar flotando en el aire. El debate está en la calle.
Saludos. Viva el Fútbol.




































Yo creo que fueron las lágrimas de emoción, del trabajo bien hecho, pero el mismo sabe que la intensidad y el juego perfecto del año pasado no será el mismo.
Saludos desde La Escuadra de Mago
El único que realmente sabe lo que pasará en su futuro es el propio Guardiola. Yo particularmente creo , que Guardiola no tomará una decisión hasta despues de las elecciones culés .
Un saludo